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El WSJ golpea a Milei: dice que usa Malvinas por su caída

The Wall Street Journal sostuvo que el Presidente recurrió a la causa Malvinas mientras pierde popularidad y enfrenta problemas económicos. El señalamiento llega desde Estados Unidos, el país con el que Milei construyó su principal alianza internacional, y debilita el intento oficial de presentar el giro como una nueva estrategia de soberanía.

  • 06/09/2026 • 11:15

Javier Milei recibió una crítica particularmente incómoda desde Estados Unidos. The Wall Street Journal interpretó que su reciente endurecimiento del discurso sobre las Islas Malvinas responde al deterioro de su imagen y a la necesidad de desplazar del centro de la agenda los problemas económicos que atraviesa el Gobierno. 

El planteo resulta especialmente sensible porque no proviene del peronismo, de un gobernador opositor ni de uno de los periodistas argentinos con los que el Presidente mantiene enfrentamientos permanentes. Llega desde uno de los diarios económicos más influyentes de Estados Unidos, justamente el país que Milei eligió como principal referencia internacional de su administración.

El análisis del periódico norteamericano vincula directamente la renovada ofensiva presidencial por Malvinas con el deterioro de su popularidad. Según la lectura publicada, recurrir a la cuestión de las islas forma parte de una estrategia utilizada históricamente por gobiernos argentinos cuando enfrentan dificultades internas, y Milei estaría apelando ahora a ese recurso en medio de una situación política y económica más compleja. 

La crítica toca uno de los puntos más delicados para la Casa Rosada. El Presidente había intentado presentar su cadena nacional sobre Malvinas como una demostración de firmeza soberana y como el comienzo de una nueva etapa en el reclamo argentino, pero desde Washington leen el movimiento también en clave doméstica: un intento de recuperar iniciativa y cambiar una agenda dominada por el dólar, la actividad, las deudas familiares y las internas del oficialismo.

El Gobierno llega además a esta discusión en un momento en el que varias encuestas comenzaron a mostrar un escenario electoral mucho más abierto. Una medición reciente de QSocial ubicó a Milei con 31% en una hipotética primera vuelta frente a Axel Kicillof, que alcanzaría 29%, y proyectó incluso una ventaja mínima del gobernador bonaerense en un eventual ballotage. Se trata de una fotografía y no de un pronóstico electoral, pero contribuye a explicar por qué la reelección dejó de ser vista como un trámite. 

La economía agrega presión. La propia Casa Rosada ya empezó a reconocer que la recuperación tarda más de lo esperado, mientras el endeudamiento familiar, el consumo y el empleo se transformaron en variables cada vez más sensibles. A eso se suma una tensión cambiaria que obliga al Gobierno a sostener tasas elevadas y administrar cuidadosamente la liquidez para evitar que una mayor demanda de dólares complique todavía más el escenario.

En ese contexto, Malvinas ofrece una agenda completamente distinta. La causa tiene una enorme capacidad de atravesar identidades partidarias y permite al Presidente colocarse en un terreno donde buena parte de la oposición difícilmente pueda cuestionar el objetivo de recuperar soberanía, aunque sí pueda discutir los métodos elegidos.

El problema para Milei es que esa operación también puede resultar demasiado evidente. Si un medio norteamericano interpreta el giro como una respuesta a la caída en las encuestas, la narrativa oficial pierde parte de su eficacia porque deja de aparecer únicamente como política de Estado y empieza a ser observada como una herramienta de supervivencia política.

La contradicción se vuelve todavía más fuerte por la relación que Milei construyó con Estados Unidos. El Presidente convirtió su vínculo con Donald Trump en uno de los pilares de su política exterior, multiplicó viajes, alineó posiciones internacionales y presentó esa cercanía como una ventaja estratégica para la Argentina. Ahora, desde el propio ecosistema político y económico norteamericano, aparece una interpretación mucho menos favorable sobre uno de sus movimientos recientes.

Eso no significa que el reclamo argentino sobre Malvinas pierda legitimidad ni que cualquier iniciativa presidencial deba ser leída necesariamente como electoral. La soberanía sobre las islas constituye una política de Estado que excede a cualquier gobierno. La discusión pasa por otra cuestión: por qué Milei decidió elevar abruptamente el tema justo cuando aumenta su necesidad de recuperar centralidad política.

El señalamiento del Wall Street Journal resulta especialmente dañino por esa coincidencia temporal. Durante las últimas semanas, el Presidente atravesó cuestionamientos por sus discursos, enfrentamientos con periodistas, caída en algunas mediciones y tensiones crecientes dentro del Gobierno. Karina Milei concentra cada vez más poder, Patricia Bullrich se diferencia, Santiago Caputo perdió espacios y Economía reclama mayor coordinación política.

La Casa Rosada también enfrenta dificultades para sostener el ritmo de las reformas. El oficialismo no tiene mayoría propia en ninguna de las cámaras y necesita negociar cada proyecto con gobernadores, radicales y el PRO, mientras iniciativas emblemáticas como la eliminación de las PASO siguen trabadas.

Ese es el contexto en el que Milei decidió volver a colocar Malvinas en el centro de la conversación pública. La apuesta puede ser eficaz para recuperar iniciativa, pero también corre el riesgo de generar el efecto contrario si empieza a instalarse la percepción de que el Gobierno utiliza una causa nacional para escapar de problemas domésticos.

La crítica del periódico norteamericano abre además un interrogante sobre la estrategia internacional del Presidente. Milei buscó construir legitimidad externa para fortalecer su posición interna, pero ahora una de las principales publicaciones financieras del país que eligió como aliado interpreta su movimiento en términos de debilidad política.

Para la Casa Rosada, el golpe no está en que un diario extranjero cuestione al Presidente. Está en lo que cuestiona.

El Wall Street Journal no discute solamente la política sobre Malvinas. Sugiere que Milei recurrió a ella porque perdió fuerza, enfrenta dificultades económicas y necesita cambiar la conversación.

Y para un Presidente que durante meses sostuvo que la reelección estaba prácticamente asegurada, que desde Estados Unidos empiecen a leer sus movimientos como respuestas defensivas constituye una señal mucho más incómoda de lo que el Gobierno quisiera admitir.

 

 

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