Partidos

La unidad del PJ volvió a chocar con la interna

Ricardo Quintela intentó reunir a Axel Kicillof y Máximo Kirchner en La Rioja, pero el gobernador bonaerense evitó una foto que considera artificial. La disputa por la conducción y las candidaturas de 2027 mantiene dividido al principal espacio opositor.

  • 01/08/2026 • 09:00

El peronismo volvió a fracasar en su intento de mostrar una imagen de unidad frente al gobierno de Javier Milei. Ricardo Quintela convocó a las distintas corrientes del PJ a La Rioja y buscó reunir en una misma actividad a Axel Kicillof y Máximo Kirchner, pero el gobernador bonaerense decidió no participar.

El encuentro fue organizado para conmemorar los cincuenta años del asesinato del obispo Enrique Angelelli. Sin embargo, detrás del homenaje apareció el objetivo político de acercar a los sectores enfrentados y comenzar a ordenar una alternativa nacional para las elecciones de 2027.

Quintela invitó personalmente a Kicillof y al presidente del PJ bonaerense. Máximo confirmó su presencia, mientras que el gobernador argumentó que tenía compromisos asumidos con anterioridad. En el entorno del mandatario provincial reconocen que la verdadera razón fue evitar una fotografía de unidad que consideran forzada y sin contenido político real.

En La Plata sostienen que no alcanza con reunir dirigentes en un escenario para resolver diferencias que continúan abiertas. El kicillofismo rechaza los acuerdos cerrados entre cúpulas y considera que cada sector debe desarrollar su proyecto antes de definir las candidaturas mediante el voto.

“La unidad no necesita celestinos, necesita contenido”, fue la definición que circuló cerca del gobernador. La experiencia del Frente de Todos continúa funcionando como advertencia: una coalición puede conservar formalmente la unidad y, al mismo tiempo, encontrarse paralizada por disputas internas que terminan debilitando al Gobierno y alejando a la sociedad.

Kicillof prefiere profundizar la construcción del Movimiento Derecho al Futuro y extender su estructura por las provincias. Su estrategia consiste en consolidar una identidad propia, fortalecer el vínculo con gobernadores, sindicatos e intendentes y llegar a 2027 sin depender de las decisiones de La Cámpora.

Maximo Kirchner y Ricardo Quintela

Máximo Kirchner aprovechó su presencia en La Rioja para marcar diferencias con el gobernador. Durante su discurso destacó que Quintela se había animado a competir con Cristina Kirchner por la conducción nacional del partido, pero luego se acercó cuando la expresidenta quedó detenida y se puso a disposición de su familia.

La comparación funcionó como una crítica directa a Kicillof. El camporismo cuestiona que el gobernador haya decidido construir un espacio autónomo cuando la situación judicial de Cristina se encontraba en su momento más delicado y le reclama una defensa política más contundente frente a lo que considera una proscripción.

Máximo afirmó que la unidad es necesaria, pero agregó que debe estar acompañada de contenido. Al mismo tiempo, reforzó su vínculo con Quintela, quien durante los últimos meses recompuso su relación con el kirchnerismo después de la disputa por la presidencia del PJ nacional.

El gobernador riojano intentó ocupar el papel de articulador y pidió que cada sector enviara representantes. Por el kicillofismo estuvo Cristina Álvarez Rodríguez; por el Frente Renovador participaron Cecilia Moreau y Diego Giuliano. También asistieron Germán Martínez, Eduardo “Wado” de Pedro, Paula Penacca, Lucía Cámpora y dirigentes del peronismo federal.

La presencia de las distintas tribus permitió exhibir cierta convivencia, pero no ocultó el conflicto principal. Mientras no exista un acuerdo sobre el papel de Cristina, la candidatura presidencial y la conducción del espacio, cualquier fotografía tendrá un alcance limitado.

Kicillof entiende que la competencia interna es inevitable y que las PASO pueden convertirse en la herramienta para ordenar el liderazgo. La eliminación de las primarias que impulsa el Gobierno de Milei complicaría ese camino y obligaría al PJ a regresar a negociaciones cerradas que ya demostraron sus límites.

La Casa Rosada observa con atención la disputa. Milei apuesta a enfrentar a una oposición fragmentada y necesita que la tensión entre el gobernador y La Cámpora continúe hasta 2027. La división del peronismo representa una parte central de la estrategia oficial para sostener la reelección, incluso frente al deterioro económico y social.

Pero la responsabilidad de superar esa fragmentación pertenece al propio PJ. La amenaza libertaria no alcanza para fabricar una unidad verdadera ni para eliminar las diferencias sobre el programa, los candidatos y la distribución del poder.


Quintela consiguió reunir representantes y tender algunos puentes, pero la foto central nunca ocurrió. Kicillof evitó quedar atrapado en una escenografía ajena y Máximo utilizó el encuentro para profundizar sus cuestionamientos. El peronismo sigue buscando una unidad que todos declaran necesaria, aunque ninguno parece dispuesto a construir bajo las condiciones del otro.

 

 

 

 

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