Macroeconomía

Crece el cierre de empresas y la morosidad preocupa

Mientras el consumo sigue en mínimos históricos, se acelera el cierre de empresas y aumenta la morosidad. El mercado comienza a hablar de un escenario de crisis y advierte que sin reacción productiva, el ajuste podría derivar en un shock social más profundo.

  • 12/10/2025 • 10:29

La economía argentina atraviesa una fase crítica: se multiplican los cierres de empresas, la morosidad financiera va en ascenso y el consumo no muestra señales de recuperación. Con este panorama, analistas y cámaras empresarias advierten que el país está entrando en una nueva etapa de fragilidad económica que podría derivar en una crisis social de mayor escala.

El último informe de entidades industriales señala que, en los últimos meses, se aceleró el número de pymes que bajaron sus persianas. La caída de ventas, los costos financieros y la contracción del mercado interno dejaron a miles de comercios y fábricas al borde del colapso. En paralelo, los bancos registraron un aumento sostenido en la morosidad de créditos, tanto de empresas como de familias, lo que refleja la pérdida de capacidad de pago en todos los sectores.

Los datos del consumo son alarmantes: supermercados y cadenas comerciales confirman que la demanda se mantiene en niveles históricamente bajos. Incluso con fuertes promociones y descuentos, la compra de alimentos, medicamentos y productos básicos no logra repuntar. “La gente ya no posterga consumos, directamente los elimina”, reconocen desde el sector minorista.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en que la etapa de ajuste es necesaria para estabilizar la macroeconomía y que la recuperación llegará recién después de una “depuración” del sistema productivo. Sin embargo, empresarios y dirigentes del sector pyme alertan que el país podría llegar a un punto de no retorno, con un tejido industrial debilitado y miles de trabajadores desplazados del mercado laboral.

En este contexto, crece el temor a un nuevo ciclo de crisis. La combinación de caída del consumo, empresas endeudadas, despidos crecientes y un Estado que se retira del rol de contención genera preocupación incluso entre sectores que apoyaron la política económica oficial.

El escenario se vuelve más delicado con cada cierre de empresa que se concreta en silencio. Y mientras el relato oficial habla de eficiencia y orden fiscal, en los barrios, en los comercios y en los talleres industriales se impone otra realidad: la de un país que se apaga de a poco, sin que la reactivación asome en el horizonte inmediato.

 

 

 

 

 

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