La inflación mensual en la Ciudad de Buenos Aires registró una suba que volvió a superar el 2 %, frustrando la expectativa oficial de perforar ese umbral y consolidar un sendero estable de precios. El Instituto de Estadísticas porteño reportó que los precios volvieron a acelerarse después de semanas de meseta, lo que alimenta los interrogantes sobre la capacidad del Gobierno de Javier Milei para controlar definitivamente la inflación en los niveles que busca.    Esta dinámica contrasta con la narrativa oficial, que presionaba para que la inflación mensual se ubicara persistentemente por debajo de ese “piso de 2 %” que funcionarios nacionales venían destacando como un indicador de que la política económica estaba empezando a dar resultados. Hasta ahora, la inflación en la ciudad —aunque reducida respecto de los números estratosféricos del pasado reciente— no termina de perforar de forma sostenida ese nivel, lo que pone presión sobre las expectativas y el ánimo de los mercados y los analistas.    El fenómeno observado en la Ciudad suele adelantarse a lo que luego muestra el dato nacional, por lo que el rebote local —impulsado por subas en alimentos, transporte y servicios— sugiere que la inflación general podría mantenerse en torno a esa barrera en diciembre, justo cuando el Gobierno prepara su paquete de reformas económicas y sociales.    Para los economistas, esa meseta en torno al 2 % mensual no es casualidad: a pesar de la reducción drástica desde niveles extraordinarios de años recientes, la inercia de precios, la dinámica de los servicios y la ausencia de una mejora fuerte en la demanda real mantienen una presión sobre los costos que impide un descenso más pronunciado. Este mecanismo económico, según consultores, puede volverse un desafío estructural para sostener niveles bajos de inflación sin ajustes complementarios en política fiscal y monetaria.  La situación adquiere relevancia política. El Gobierno ha hecho de la lucha contra la inflación una bandera central de su gestión, y una persistente “meseta alta” erosionaría parte del relato exitoso, justo cuando se avecinan debates parlamentarios clave y cierre de año legislativo. El dato de la Ciudad de Buenos Aires, lejos de ser un número aislado, es interpretado como un termómetro de lo que podría reflejar el IPC nacional cuando sea difundido por el INDEC.    En definitiva, el aumento reciente en la inflación porteña muestra que, aunque la Argentina dejó atrás cifras año-a-año estratosféricas, todavía no logra consolidar una baja estable y por debajo del piso que el Gobierno había señalado como objetivo. Ese desafío —técnico y político— se suma a la agenda de tensiones económicas y sociales que atraviesan el tramo final del año.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P