La saga de Mercado Libre en Argentina suma un nuevo capítulo. Según datos recientes, la empresa de Marcos Galperin recibió cerca de 39.000 millones de pesos en subsidios y exenciones fiscales, cifra que representa un aumento del 50 % en las exenciones con respecto al periodo anterior.  En paralelo, Galperin alza la bandera del “proteccionismo” frente al libre mercado que su empresa dice defender. Un giro que levanta cejas porque coloca al principal unicornio argentino en una contradicción evidente: mientras reclama menores cargas y ventajas fiscales para sí mismo, ahora exige barreras que favorezcan su posición dominante.   La denuncia comenzó con un reclamo directo ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) por parte de Mercado Libre contra los bancos, acusándolos de cartelización a través de la billetera digital MODO.  Esa batalla fintech-forzada no sólo reveló la estrategia agresiva de Galperin para consolidar poder, sino también su disposición a invocar normas de competencia cuando le conviene, mientras disfruta del apoyo estatal por otro lado.   El contraste se vuelve más nítido cuando se observa cómo el Estado, lejos de aplicar ese mismo rigor de competencia, colabora con exenciones que favorecen al grupo. Ese doble estándar pone en jaque el discurso de “mercado libre para todos”: si una empresa que pide protección obtiene subsidios y exenciones masivas, ¿quién realmente compite? ¿Y bajo qué reglas actúan?   Desde el gobierno de Javier Milei, que profesa una visión ultra-liberal del mercado, esta paradoja no pasa desapercibida. El hecho de que uno de los más emblemáticos defensores del libre mercado reclame protecciones especiales y ventajas estatales genera tensión interna y externa. Según analistas consultados, “este episodio es la prueba de que el libre mercado en Argentina tiene excepciones”.   Por su parte, los bancos tradicionales no se guardan la reacción: algún ejecutivo señaló que “Mercado Libre no se carteliza, es directamente un monopolio”.  Y reclamaron que la empresa que pide proteccionismo se benefició de miles de millones en ventajas fiscales que distorsionan la competencia.   En definitiva, Galperin y Mercado Libre ilustran un fenómeno político-económico clave: la fusión entre discurso de mercado libre y gestos de corporativismo. La pregunta que flota en el ambiente es si este modelo será parte de la “nueva Argentina” que el gobierno pretende instalar, o si terminará siendo otro ejemplo de privilegios selectivos disfrazados de liberalismo.   Mientras tanto, la doble pelea —contralor, regulaciones, competencia — toma más fuerza, y quienes defienden al mercado libre miran con preocupación que el “libre” tenga letra chica para algunos.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P