El viernes por la noche, en torno a las 21 horas, una serie de explosiones retumbó en el sur del Gran Buenos Aires, en la zona industrial de Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza. Las viviendas temblaron, volaron vidrios y se divisó un hongo naranja que iluminó el cielo nocturno en una escena visible incluso desde barrios porteños.  Las llamas y la violencia de la explosión se originaron aparentemente en el depósito de una empresa agroquímica ubicado a la altura del kilómetro 46,5 de la autopista Ezeiza-Cañuelas. Poco después la autopista fue cerrada al tránsito.      Se movilizaron más de 70 dotaciones de bomberos, con aproximadamente 380 personas desplegadas, provenientes de diversos municipios del Conurbano bonaerense, y también de la policía federal.    Hasta esa madrugada, se habían reportado 24 personas que ingresaron al sistema de salud por heridas leves: cortes, lesiones domésticas provocadas por la onda expansiva. Además, un directivo de una de las empresas sufrió un infarto y está internado estable.    Según informó el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, todas las personas asistidas estaban fuera de peligro y no había ningún paciente internado de gravedad.    Las primeras hipótesis sobre el origen del incendio fueron variadas. En un inicio se evaluó la posibilidad de un accidente aéreo, pero la hipótesis fue descartada por el intendente de Ezeiza, Gastón Granados.  Las autoridades aún no confirmaron un origen firme del fuego.    El polo industrial afectado está compuesto por alrededor de 25 empresas distribuidas en 223 lotes y rodeadas de zonas parquizadas y árboles, lo que puede haber dificultado las maniobras de contención del fuego.    En tanto, desde el informe de Defensa Civil bonaerense explicaron que, pese a la magnitud del incendio, la situación nunca estuvo fuera de control para el riesgo de la población. Destacaron que el entorno industrial facilita ciertos accesos que permitieron acotar la propagación del fuego.    Organismos implicados y cuestionamientos El hecho pone en cuestión la seguridad industrial y el grado de fiscalización en los polos fabriles que funcionan en la periferia bonaerense. Las voces críticas señalan que un depósito de agroquímicos —donde se almacenan combustibles, fertilizantes, agroinsumos— requiere normas rigurosas de prevención de incendio, ventilación, rutas de escape y entrenamiento del personal.   La mención de que una de las empresas afectadas ya había sufrido un incendio previo —Iron Mountain, que en 2014 dejó 10 bomberos muertos en otro siniestro urbano — añade un matiz preocupante sobre la recurrencia y el aprendizaje de protocolos de seguridad.    Aunque el suceso es mayormente técnico y de emergencia, aparece con fuerza la dimensión institucional: se espera que se investigue de forma minuciosa por parte de la justicia y organismos de ambiente/seguridad industrial, ya que involucra almacenamiento de elementos peligrosos en un polo industrial con gran densidad de empresas.   Además, este tipo de gravísimos siniestros urbanos-industriales tensionan la capacidad del Estado provincial para garantizar controles, fiscalización y contingencias, lo que puede derivar en repercusiones políticas y en una mayor exigencia de rendición de cuentas de funcionarios provinciales y municipales.   ¿Qué sigue? - Avanzar en la pericia técnica para determinar origen del fuego: negligencia, falta de mantenimiento, sobrecarga, falla humana, o bien dolo o sabotaje. - Evaluar la responsabilidad civil y penal de las empresas involucradas y del municipio / provincia. - Reforzar los protocolos de evacuación, sistema de alerta temprana, y coordinación entre bomberos, salud y defensa civil. - Medir el impacto sobre el medio ambiente local: la nube visible y la suspensión parcial de tránsito indican potenciales riesgos residuales. En el fondo, el incendio del polo industrial de Carlos Spegazzini no es solo un hecho dramático: representa una alerta sobre la gestión de los espacios productivos en la periferia de Buenos Aires, la combinación de riesgo químico-industrial y la supervisión estatal. Asoma aquí otro eslabón de la vulnerabilidad del sistema que, en el país, suele quedar en segundo plano hasta que explota —literalmente.     Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P