La relación entre Javier Milei y la CGT volvió a tensarse y empieza a aparecer en el horizonte la posibilidad de una nueva medida de fuerza antes de fin de año. Cristian Jerónimo, uno de los cotitulares de la central obrera, advirtió desde Roma que si el Gobierno continúa sin abrir un canal de diálogo, la conflictividad social puede escalar durante los próximos meses.  La advertencia llegó después de que una delegación sindical argentina participara en el Vaticano del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti y mantuviera una audiencia con el papa León XIV. Allí estuvieron Jerónimo y Gerardo Martínez, además de dirigentes empresarios, académicos y referentes de movimientos populares de distintos países.  Antes de la audiencia, la CGT entregó al Pontífice un documento con un diagnóstico crítico sobre la situación argentina. El texto puso el foco sobre tres problemas que la central considera centrales: pérdida de puestos de trabajo, crecimiento del endeudamiento familiar y deterioro de los ingresos previsionales. Según Jerónimo, la dinámica protocolar del encuentro impedía desarrollar en profundidad cada tema, por lo que optaron por dejar la preocupación por escrito.  El mensaje papal terminó funcionando como respaldo indirecto al principal reclamo sindical. León XIV pidió construir una “cultura de la negociación”, habló de responsabilidad compartida frente a los grandes problemas sociales y advirtió que el progreso no debería dejar nuevas ruinas a su paso. La CGT tomó esas definiciones como una señal para insistir en que el Gobierno debe sentarse a discutir antes de que el conflicto siga creciendo.  Jerónimo fue explícito al señalar que la principal preocupación que detectan entre los trabajadores es el empleo. El temor a perder el puesto de trabajo empezó a mezclarse con salarios debilitados, familias que acumulan deudas y jubilaciones que, según la central, no alcanzan para sostener el costo de vida. Desde esa perspectiva, la conflictividad ya no se explica solamente por una reforma puntual, sino por un deterioro social más amplio.  El dirigente volvió además sobre el endeudamiento familiar, uno de los temas que la CGT viene utilizando para confrontar con el discurso económico libertario. Rechazó la idea oficial de que las deudas sean solamente una cuestión entre privados y sostuvo que las decisiones económicas del Gobierno tienen responsabilidad sobre un fenómeno que afecta a millones de hogares.  Ahí aparece una de las mayores diferencias con Milei. El Presidente viene defendiendo que quien toma una deuda conoce las condiciones y debe hacerse responsable de pagarla, mientras las centrales sostienen que cuando el crédito se utiliza para comprar comida, medicamentos o pagar servicios, el problema deja de ser estrictamente individual y pasa a tener una dimensión social. La CGT intenta combinar ahora dos estrategias. Por un lado, mantener la resistencia frente a las políticas que considera perjudiciales para el trabajo y los ingresos; por otro, evitar que la confrontación termine cerrando cualquier posibilidad de negociación. Jerónimo insistió en que el objetivo prioritario sigue siendo encontrar una instancia de acuerdo y que una medida de fuerza aparece como último recurso.  Eso no significa que el paro haya quedado descartado. Consultado sobre la posibilidad de una huelga antes de fin de año, el cotitular cegetista respondió que es una alternativa que la central “nunca” deja completamente de lado y agregó que espera no tener que llegar a ese escenario. La conducción se reunirá durante la próxima semana para analizar la situación y definir los pasos a seguir.  El calendario suma además un elemento político de peso. León XIV tiene prevista su visita a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre y ya quedó programado un encuentro con la CGT para el lunes 9 en el campus de Puerto Madero de la Universidad Católica Argentina. También participarán empresarios y movimientos sociales, en una mesa que inevitablemente tendrá como telón de fondo la situación económica y laboral.  La reunión fue solicitada por Jerónimo y Martínez durante el encuentro en el Vaticano y puede convertirse en un momento incómodo para la Casa Rosada. Milei mantiene una relación institucional con León XIV, pero el Papa eligió colocar el diálogo social, el empleo y la convivencia entre sectores con intereses distintos entre los ejes centrales de su mensaje. La CGT intentará aprovechar justamente esa agenda. Después de meses de protestas por salarios, deuda familiar y pérdida de puestos laborales, la central necesita recuperar iniciativa y transformar ese malestar en una negociación concreta con el Gobierno. Para Milei, el dilema es cada vez más evidente. Puede continuar apostando a una relación distante con el sindicalismo y confiar en que la baja de la inflación reduzca la conflictividad, pero cuanto más tarde la recuperación del empleo y los ingresos, más difícil será contener el malestar únicamente con indicadores macroeconómicos. La advertencia que llegó desde Roma no fue todavía una convocatoria a un paro. Fue algo más incómodo para el Gobierno: un ultimátum político. La CGT dice que todavía quiere dialogar. Pero también dejó claro que, si la Casa Rosada no abre esa puerta, la próxima conversación puede darse directamente en la calle.         Canal WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbBqLhV4tRroiQaqOB0M Y en nuestra: Red X (EX Twitter): https://x.com/El_Pulso_P