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Pablo Moyano volvió con Hugo y reordena el poder en Camioneros

Después de casi cinco años de enfrentamiento familiar, Pablo Moyano volvió a participar activamente de una paritaria junto a su padre. La reconciliación modifica el equilibrio interno del sindicato justo cuando Hugo muestra señales de pérdida de poder y se abre la discusión por su sucesión.

  • 19/09/2026 • 08:23

Pablo Moyano volvió a ocupar un lugar que durante años parecía definitivamente perdido. Después de casi cinco años de enfrentamiento con Hugo Moyano, el dirigente reapareció este viernes en una negociación paritaria de Camioneros, participó activamente de las conversaciones con las cámaras empresarias y compartió nuevamente la mesa con su padre. La foto terminó de confirmar una reconciliación que venía construyéndose durante los últimos meses y que puede modificar el equilibrio de poder dentro de uno de los sindicatos más importantes del país.

La ruptura había comenzado a fines de 2021, cuando Hugo apartó a Pablo de la conducción de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros en medio de una pelea familiar atravesada por la crisis de la obra social y por las diferencias alrededor del papel de Liliana Zulet, esposa del histórico dirigente. Pablo conservó su cargo como secretario adjunto del sindicato de Capital y Provincia, pero quedó afuera de las grandes decisiones federativas y dejó de participar de las negociaciones salariales.

Durante cuatro años y nueve meses, la disputa excedió ampliamente una diferencia entre padre e hijo. Hubo cruces públicos, enfrentamientos entre dirigentes alineados con cada sector y episodios de tensión dentro de una organización acostumbrada durante décadas a una conducción vertical. La fractura también abrió interrogantes sobre la sucesión de Hugo y sobre quién terminaría controlando Camioneros cuando el histórico jefe sindical decidiera retirarse.

Ese escenario empezó a cambiar durante 2026. Pablo recuperó progresivamente actividad sindical, volvió a reunirse con delegados y dirigentes y en junio reapareció públicamente con fuertes críticas contra la reforma laboral de Milei y contra la estrategia de la CGT. En aquel momento reclamó recuperar la movilización callejera y cuestionó que la central obrera hubiera confiado demasiado en la Justicia y en las negociaciones con los gobernadores para frenar las reformas oficiales.

La paritaria de este viernes terminó de mostrar que su regreso ya no es solamente discursivo. Pablo estuvo sentado junto a Hugo en la Secretaría de Trabajo y tuvo una intervención activa frente a los representantes empresarios. También participó Jerónimo Moyano, el hijo menor del jefe sindical, una presencia que convirtió la negociación salarial en una demostración pública del nuevo equilibrio familiar dentro de Camioneros.

Cristina Kirchner y Pablo Moyano

El regreso de Pablo tiene además una particularidad. Fuentes empresarias describieron su participación como mucho más confrontativa que la de su padre, recuperando el estilo duro que históricamente lo caracterizó. Hugo asumió una posición más negociadora mientras su hijo presionaba sobre las cámaras, una dinámica similar a la que ambos utilizaban antes de que estallara la pelea familiar.

Pero el resultado de la negociación expuso una contradicción. Pese al regreso del ala más combativa, Camioneros terminó cerrando nuevamente una paritaria compatible con los parámetros salariales que impulsa el Gobierno. El acuerdo establece incrementos escalonados hasta febrero de 2027, además de una suma no remunerativa en septiembre y el pago del bono anual en cuatro cuotas desde enero.

La Casa Rosada viene promoviendo convenios extensos y aumentos mensuales moderados como herramienta para evitar que las paritarias alimenten nuevamente la inflación. Camioneros, pese a las fuertes críticas políticas de Pablo Moyano contra Milei, volvió a aceptar un esquema que se mueve dentro de esos parámetros, como ya había ocurrido con acuerdos anteriores firmados por Hugo.

La diferencia entre el discurso y la negociación concreta deja a Pablo frente a un desafío. Durante los últimos meses reclamó una CGT más dura, cuestionó a los sectores dialoguistas y sostuvo que la resistencia a las reformas del Gobierno debía volver a las calles. Sin embargo, en su primera participación importante desde la reconciliación familiar terminó formando parte de una negociación salarial que Economía puede exhibir como compatible con su estrategia.

El dato más importante, de todos modos, está dentro de Camioneros. Hugo Moyano conserva la conducción, pero su poder ya no tiene la dimensión que alcanzó durante sus años de mayor influencia sindical y política. En ese contexto, la recuperación de Pablo vuelve a colocarlo en una posición relevante para discutir el futuro de una organización en la que durante los años de ruptura habían ganado terreno otros dirigentes cercanos a su padre.

La reconciliación tampoco elimina automáticamente todas las diferencias. Pablo construyó durante años un perfil político mucho más confrontativo y mantiene vínculos propios dentro del peronismo y del sindicalismo. En junio volvió a señalar a Axel Kicillof como el dirigente con mayor representatividad dentro de la oposición y cuestionó duramente tanto al Gobierno como a sectores del propio PJ y de la CGT.

Por eso su regreso puede tener consecuencias más allá de Camioneros. Si recupera influencia dentro de la Federación, Pablo volverá a disponer de una estructura nacional poderosa justo cuando el sindicalismo discute cómo posicionarse frente a Milei y cuando el peronismo comienza a ordenar candidaturas para 2027. Su capacidad de movilización y su histórica relación con los sectores más duros de la CGT pueden volver a convertirlo en un actor relevante.

La paritaria de este viernes dejó entonces dos imágenes diferentes. Hacia afuera, Camioneros volvió a cerrar un acuerdo salarial moderado que no rompe con los parámetros económicos que intenta imponer la Casa Rosada. Hacia adentro, en cambio, ocurrió algo mucho más profundo: después de casi cinco años de guerra familiar, Pablo Moyano volvió a sentarse junto a Hugo y empezó a recuperar los espacios que había perdido.

La reconciliación no solamente recompone una familia. También reabre la discusión por quién manejará uno de los sindicatos más poderosos de la Argentina cuando termine definitivamente la era de Hugo Moyano.Si querés endurecer todavía más el ángulo, también se puede llevar hacia la contradicción de Pablo: vuelve prometiendo pelea contra Milei, pero firma la pauta salarial que quería el Gobierno.

 

 

 

 

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